Mi trabajo dañó mi matrimonio

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Algunos trabajos son tan demandantes, o tienen jefes y compañeros tan malos u  horarios tan terribles que pueden llegar a destruir un matrimonio. Hay que saber detectarlo a tiempo para actuar con anticipación.
Tal vez se trate de un adicto al trabajo que 80 horas a la semana en la oficina. Tal vez llegamos a casa cada noche con ganas de quejarnos de nuestro jefe o compañeros de trabajo molestos y que nos microgestionan la vida laboral. Cualquiera sea el culpable, nuestras carreras a menudo afectan a nuestras relaciones personales y en casos extremos, pueden incluso arruinar matrimonios.
Como pasamos muchísimas horas de la parte activa de nuestros días es inevitable que un poco de los problemas laborales salpiquen la vida personal. Por eso, si bien es normal querer llegar al hogar y desahogarse un poco, puede terminar desgastando el oído que nos escucha todos los días cuando regresamos a casa. Lo mismo si las horas extras abundan o si el único tópico de charla de la cena es el nuevo proyecto de la oficina o de nuestro grupo de trabajo. ¿Qué se puede hacer? En principio conviene saber detectar las señales y estar atentos para que no nos golpee por sorpresa.

Las prioridades de trabajo están por delante de su relación

Si nos encontramos excluyéndonos voluntariamente de actividades que normalmente se entablarían con nuestra pareja, como ir al cine, visitar a los amigos o simplemente disfrutar del tiempo juntos, podríamos estar poniendo una presión indebida sobre la relación. Hay que detectar esto e intentar cambiarlo lo antes posible. La conciliación y la negociación son las herramientas clave.

Nuestra pareja es la psicóloga

Si nos encontramos a nosotros mismos constantemente buscando opinión y pidiendo consejo a nuestra pareja sobre el trabajo, la hemos convertido forzosamente en nuestra psicóloga personal y ese no es el rol de una pareja. Hay que rápidamente encontrar otros tópicos de conversación y evitarle a la otra persona que nos acompaña  un dolor de cabeza.

Nuevas discusiones

Si aparecen cambios bruscos, beneficiosos o no, en el trabajo y al poco tiempo aparecen discusiones nuevas en la pareja no es una coincidencia. Ya sea un nuevo jefe, un nuevo horario, nuevos compañeros o incluso algo netamente positivo como un ascenso, todo puede repercutir negativamente en la pareja. Un nuevo jefe puede ser insufrible, los compañeros improductivos y el ascenso un aumento de horas de trabajo y estrés.

Ya no nos quieren escuchar

Un cónyuge que está harto de oír hablar de que “estamos atrapados” en el trabajo o “que tal compañero hizo esto de nuevo” y una mirada más de cuentos de trabajo que, francamente, sólo son intereses dentro de reducido círculo de la oficina pueden resultar en que nos dejen de prestar atención. Menos contacto visual de nuestra pareja cuando hablamos  o mantenerse ocupado u ocupada con otra actividad mientras habla, o decir a todo que sí, son claras señales de acciones para mitigar el estrés que produce escuchar lo mismo sobre el mismo lugar una y otra vez.

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Estoy de paso por la tierra para ayudar a otros. Aprender y Enseñar es lo que amo hacer. Mi lema central es: El conocimiento es parte de la creación de Dios. El camino de la vida es mejor cuando vamos acompañados de personas que nos ayudan a crecer interiormente y a alcanzar nuestros objetivos.

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